Creo que la mayoría de los escritores tendemos a autocriticarnos demasiado, a sentirnos inseguros acerca de lo que escribimos o incluso en algún momento llegamos a dudar si de verdad tenemos el talento necesario para escribir.
A veces estas dudas son incluso reforzadas gracias a esas personas que nos hacen el favor de criticarnos, burlarse o menospreciar nuestras obras o cualquier otra cosa que hacemos ─ muchos sin realmente saber de lo que hablan, quizás por arrogancia, deseo de menospreciar a otros, de desmotivarnos, o destruir nuestros sueños. ─ ¡No lo permitamos! ¡Luchemos siempre por lo que nos apasiona!
Muchas veces dejamos que estos sentimientos de inseguridad y dudas, (además de la negatividad de los demás), nos desmotiven y nos lleven a abandonar el camino.
Sin embargo, debemos aprender a equilibrar en justa medida nuestra confianza en nosotros mismos y autoestima, con la suficiente objetividad y autocrítica sana, para ver nuestros errores tanto como nuestros aciertos y talentos.
Los excesos (casi) siempre son malos. Tanto si nos autocriticamos demasiado como si nos creemos perfectos (o casi perfectos) estamos en un extremo peligroso de la balanza.
Si nos creemos demasiado buenos y no dudamos en absoluto de nuestras acciones, no podremos ver los errores ni darnos la oportunidad de mejorar.
Por otra parte, si nos criticamos demasiado y no nos sentimos satisfechos con nada de lo que hacemos, pronto la inseguridad y las dudas podrían llevarnos hasta el límite de tirarlo todo por la borda.
El secreto está en buscar el equilibro entre la crítica justa y la necesaria satisfacción de saber que tenemos un don y hacemos algo bueno. Aprender a apreciar lo que creamos sin olvidar fijarnos en lo que podemos mejorar.
También os aconsejo que piensen bien a quien escuchan y a quiénes mejor ignoran. Hay personas que de verdad desean ayudar y dar su opinión, al igual que otros solo buscan dañar nuestro autoestima, menospreciar o burlarse de nuestras obras. Quizás de manera intencional, porque son tan miserables que solo saben hacer a otros sentir igual, o tal vez simplemente tuvieron un mal día y no tenían nada mejor que hacer que descargar su negatividad en nuestras historias.
Sin importar cual sea la razón, este tipo de personas tóxicas es mejor ignorarlas (seguirles la corriente, insultarlos o discutir con ellos tampoco vale la pena).
Escuchemos a quienes nos dan su opinión sincera y desean ayudarnos a mejorar. Incluso podemos buscar nosotros mismos este tipo de ayuda, pedir a alguien objetivo y de confianza que nos diga lo que piensa. (Pero en este caso debemos elegir bien a quién se lo pedimos, pues no todos saben dar buenas críticas/opiniones, algunos tal vez no son lo suficientemente objetivos o son incapaces de decirnos algo negativo, por lo que su crítica tampoco nos sería muy útil si lo que queremos es saber los aspectos que debemos mejorar.)
Aunque suene poco creíble, no todos tenemos el don de ver ─ y decir ─ los aspectos negativos, algunos somos incapaces de notar los errores y sólo nos enfocamos en lo positivo. ─ Me incluyo, pues más allá de errores ortográficos, gramaticales o de fluidez y coherencia, no soy buena para criticar y mis opiniones siempre serán de algún modo positivas, pues me incomoda decir algo con lo que sé que el otro se sentirá mal.
En resumen: recuerden combinar suficiente confianza en sí mismos con la medida justa de objetividad para ver lo que hacen bien y lo que aún pueden mejorar.
Y lo más importante: nunca dejen que sus propias inseguridades o las críticas de otros los lleven a renunciar. Luchen siempre por su sueño y hagan lo posible (y lo imposible) por lograr lo que desean.
En relación a este tema, también los invito a leer el Post titulado: "Críticas, inseguridad, miedo... ¿Te dejarás vencer por eso?"
Y así se despide: IKE :)
Hasta la próxima!
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